Guía

Los graves del vecino retumban en tu casa: por qué pasa y qué hacer

No oyes la canción, ni la voz, ni la melodía: solo un golpeteo sordo que hace vibrar el cristal y la almohada. Es el ruido de baja frecuencia, el más difícil de aislar y uno de los que peor se reflejan en una medición estándar.

Actualizado el 17 de octubre de 2026 · 7 min de lectura

Información general, no asesoramiento jurídico. Cada caso y cada municipio tienen sus particularidades.

Por qué los graves atraviesan lo que los agudos no

Una pared o un forjado aíslan mucho mejor los sonidos agudos que los graves. Es física básica: cuanto más baja es la frecuencia, más larga es la onda y más fácil le resulta hacer vibrar un elemento constructivo entero, que a su vez vuelve a radiar el sonido hacia tu lado. Por eso, a través del tabique, la voz del cantante desaparece y el bajo y el bombo llegan casi intactos.

A eso se suman tres fenómenos que explican situaciones que mucha gente cree imposibles:

  • Transmisión por la estructura. Un altavoz o un subwoofer apoyado en el suelo o pegado a la pared no solo emite sonido por el aire: hace vibrar el forjado, y esa vibración viaja por pilares y vigas. Así se explica que el ruido no venga del piso de al lado, sino de dos plantas más arriba o en diagonal.
  • Modos de la habitación. En una estancia cerrada, ciertas frecuencias graves se refuerzan en unos puntos y se anulan en otros. Si en una esquina del dormitorio el «bum» es insoportable y en el pasillo casi no se nota, no es tu imaginación.
  • Enmascaramiento de día. Con el tráfico y la actividad diurna, los graves pasan desapercibidos. De noche, con el ruido de fondo bajísimo, el mismo nivel se vuelve muy evidente.

Las fuentes típicas son la música con subwoofer, el cine en casa, los videojuegos con altavoces potentes, los instrumentos (batería electrónica, bajo eléctrico) y, fuera del ocio, máquinas como el centrifugado de una lavadora, bombas o compresores, que producen un zumbido grave continuo.

dBA y dB(C): por qué tu sonómetro parece no darte la razón

Las normas de ruido usan casi siempre el dBA, decibelios con ponderación A. Es un filtro que imita la sensibilidad del oído a niveles moderados y que, para ello, resta mucho peso a los graves. Según las curvas normalizadas de ponderación, a 125 Hz la ponderación A descuenta unos 16 dB; a 63 Hz, unos 26 dB; y a 31,5 Hz, cerca de 39 dB. Dicho de otra forma: un bombo que retumba con fuerza puede aparecer en dBA como un nivel modesto.

La ponderación C es mucho más plana en las bajas frecuencias: apenas atenúa entre 50 Hz y varios miles. Por eso, comparar las dos lecturas del mismo momento da una pista muy útil:

  • Si el dB(C) y el dBA son parecidos, el ruido tiene poco contenido grave (voces, televisión, platos).
  • Si el dB(C) supera claramente al dBA, por ejemplo en 10 o 15 dB, el ruido está dominado por los graves.

Esta comparación no es un truco de aficionados. El Real Decreto 1367/2007, en su Anexo IV, la usa para evaluar los ruidos de actividades: calcula la diferencia entre el nivel en dBC y en dBA y, si supera 10 dB, suma una penalización de 3 dB al nivel medido; si supera 15 dB, la penalización es de 6 dB. La norma reconoce así que los graves molestan más de lo que indica el dBA. Lo hace igual con los ruidos tonales y los impulsivos.

¿Sonido o vibración?

A veces lo que notas no es tanto un ruido como una vibración: el vaso que tiembla, la cama que zumba. El mismo Real Decreto 1367/2007 fija en su Anexo II, Tabla C, un objetivo de calidad para las vibraciones en el interior de las viviendas (un índice de 75), que se mide con acelerómetros, no con micrófonos. Ningún móvil puede medir eso de forma fiable apoyado en la mesita, pero sí te conviene anotarlo, porque orienta al técnico sobre qué tipo de medición pedir.

Cómo registrar unos graves que van y vienen

El problema de los graves es que suelen ser intermitentes y nocturnos: una sesión de videojuegos, una película a las dos, un rato de música al volver de fiesta. Para que tu queja sea creíble, necesitas un patrón, no una impresión. Algunas pautas:

  1. Registra en la habitación donde más se nota, normalmente el dormitorio, con puertas y ventanas cerradas, como se haría en una medición oficial.
  2. Deja el móvil en el mismo sitio cada noche, sobre una superficie firme y lejos de tu propia almohada o de un ventilador. Si notas que hay una esquina donde retumba más, anótalo.
  3. Fíjate en la diferencia entre dB(C) y dBA, no solo en el número absoluto. Una diferencia grande y repetida cada noche a la misma hora dice más que un pico suelto.
  4. Apunta lo que oyes y lo que sientes: «bajo de música», «explosiones de película», «vibración en el somier». La descripción complementa los números.

Ruidario está pensado para esto: con el iPhone en la mesita, registra toda la noche y anota cada molestia con su hora, duración y nivel, en dBA y también en dB(C), para que veas qué parte del ruido son graves. Si la molestia la provocaste tú (una puerta, tu tos), la descartas con «Fui yo». Ten presente sus límites: el micrófono de un teléfono capta peor las frecuencias muy bajas que un sonómetro de laboratorio, así que las cifras son orientativas. Lo valioso es la serie de noches, las horas y la tendencia.

Soluciones que puedes proponer al vecino

Muchos vecinos no saben que lo que a ellos les suena a volumen moderado a ti te llega como un tambor. Antes de escalar, plantéale cambios concretos y baratos:

  • Separar los altavoces de la pared medianera y del suelo, con soportes, pies desacopladores o una base flotante.
  • No usar el subwoofer de noche, o bajarle el nivel; muchos equipos y televisores tienen un «modo nocturno» que comprime los graves.
  • Auriculares para videojuegos y películas a partir de cierta hora.
  • Mover el equipo a otra pared que no dé a tu dormitorio.
  • En el caso de una batería electrónica, una plataforma antivibratoria bajo los pedales marca mucha diferencia.

Pídeselo por escrito si no te atreves en persona: tienes un modelo de carta al vecino que puedes adaptar mencionando que el problema son los graves.

Si no cambia nada

Los pasos son los mismos que con cualquier ruido vecinal, con un matiz importante: cuando pidas una inspección al ayuntamiento, especifica que el ruido es de baja frecuencia y aporta las horas en que suele producirse. Así el técnico sabrá que debe medir también en dBC y aplicar la corrección correspondiente, y podrá ir cuando de verdad suena.

  • Si ocurre de noche, llama a la Policía Local mientras suena. Mira cómo llamar a la policía por ruido.
  • Si se repite, comunícalo a la comunidad: el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal permite al presidente requerir el cese de actividades molestas.
  • Presenta una denuncia en el ayuntamiento con tu registro de noches. Paso a paso en cómo denunciar el ruido de los vecinos.
  • Si vas a la vía judicial, un peritaje acústico con sonómetro homologado (que suele costar desde 300 € + IVA) es lo que puede acreditar el nivel. Tu registro sirve para decidir si compensa y cuándo hacerlo.

Y una advertencia: si el edificio es antiguo o tiene un aislamiento deficiente, puede que el vecino no esté haciendo nada fuera de lo normal y aun así te llegue mucho. En ese caso, la conversación debe ir hacia soluciones compartidas, no hacia la sanción.

Preguntas frecuentes

¿Por qué oigo los bajos pero no la música?

Porque paredes y forjados aíslan mucho peor las frecuencias graves que las agudas, y porque los altavoces apoyados en el suelo o la pared transmiten la vibración por la estructura del edificio.

¿Qué diferencia hay entre dBA y dB(C)?

La ponderación A imita al oído y resta mucho peso a los graves; la C es casi plana en bajas frecuencias. Si el dB(C) supera claramente al dBA, el ruido está dominado por los graves.

¿Las normas tienen en cuenta que los graves molestan más?

Sí. El Real Decreto 1367/2007 (Anexo IV) penaliza con 3 o 6 dB los ruidos de actividades cuya diferencia entre dBC y dBA supera 10 o 15 dB. La ordenanza de tu municipio puede tener reglas propias.

¿Puedo medir los graves con el móvil?

De forma orientativa. El micrófono del teléfono capta peor las frecuencias muy bajas que un sonómetro homologado, así que sirve para ver patrones y horarios, no para acreditar un nivel.

Fuentes oficiales

Sigue leyendo

Normativa de ruido por ciudad